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Sabiduría diaria

El esma que el jeque Alaeddin enseñó a Seyyid Harun Veli en Bagdad

Por Raşit Akgül 12 de septiembre de 2026 11 min de lectura

Esma significa “nombres”. En el sufismo la palabra designa también el dhikr que se hace con los nombres de Dios. Esta página transmite uno de esos textos. Está recogido en un libro llamado Makalat-i Seyyid Harun.

¿Quién fue Seyyid Harun Veli?

Lo que se sabe de él es poco. Vivió en Jorasán y allí se le recuerda como un gobernante justo. El libro dice que fue “un emir justo en la tierra de Jorasán”. Había estudiado además las ciencias religiosas, y esto se ve en que más tarde fundó una madrasa en Seydişehir y dirigió la oración en una asamblea. Su tío había sido emir antes que él.

La palabra seyyid delante de su nombre es un título. Pertenece a los descendientes de Husayn, el nieto del Profeta. Según el libro, el linaje de Seyyid Harun se remonta a Musa al-Kazim por parte de padre y a Uways al-Qarani por parte de madre. Su linaje, su formación y la posición de su familia lo convirtieron en emir de la ciudad donde vivía. De ahí viene el apego que la gente sintió por él.

El libro que cuenta su historia lo escribió en 1554 Abdulkerim b. Jeque Musa, un descendiente del hermano de Seyyid Harun. Es decir, unos doscientos cincuenta años después de los hechos. El libro es un menakibname, una obra que recoge la vida y los prodigios de un santo. Los historiadores usan estos libros como fuentes, pero los leen con cautela por la exageración.

La partida

Según el libro, cada vez que Seyyid Harun visitaba las tumbas de sus antepasados le llegaba una voz al oído. Decía: “Oh Harun, sal hacia Rum y funda una ciudad junto a la ladera oriental de un monte llamado Küpe Dağı, en la provincia de Karaman”. Rum era el nombre que se daba entonces a Anatolia.

Él se lo contó a sus compañeros y les dijo que dejaría el emirato: “No necesito el mando, id y elegid otro señor”. Los que lo rodeaban se negaron. “Te servimos cuando eras un rey de este mundo, y ahora te has vuelto un rey del otro; no nos apartes”, le dijeron. Al final partió con cuarenta hombres.

Los investigadores que han estudiado el asunto relacionan esta migración con la presión mongola. En aquellos años Anatolia era todavía un lugar de refugio.

Su recibimiento en Bagdad

En aquellos años una caravana iba una vez al año de Jorasán a Bagdad. La caravana solía visitar al jeque Alaeddin, que vivía en Bagdad. El jeque Alaeddin era un santo descendiente de Ya’far al-Sadiq. Seyyid Harun se unió a esa caravana. Los que iban en ella no sabían que él pensaba seguir viaje hasta Anatolia.

El jeque Alaeddin recibía a sus visitantes solo al cabo de tres días. A Seyyid Harun salió a recibirlo fuera de la ciudad y le mostró mucha atención. Los que estaban con él se sorprendieron. “Tú eres un santo del linaje de Ya’far al-Sadiq; ¿por qué tratas a este hombre con tanta atención?”, le dijeron.

El jeque se enojó mucho con esas palabras. “No habléis así, esta es una persona grande”, dijo. Luego les contó su linaje: por parte de padre desciende de Musa al-Kazim, por parte de madre de Uways al-Qarani.

Después lo acogió, y los dos entraron en khalwa durante cuarenta días. La khalwa es el retiro del mundo para adorar. El esma del que trata esta página se enseñó al final de esos cuarenta días.

El manto, el bastón y el esma

El libro describe el momento en que se entregó el esma:

El jeque dio permiso a la caravana de Jorasán, y esta partió. Pero con Seyyid Harun entró en khalwa durante cuarenta días, y se entregaron a la súplica. El jeque le dio a conocer los estados de la vía de los maestros. Le entregó el manto y el bastón, y le enseñó los nombres.

El jeque dio primero permiso a la caravana, y esta se puso en camino. Seyyid Harun se quedó. Durante cuarenta días los dos hicieron munayat en el retiro. El munayat es la súplica íntima a Dios. Luego el jeque le contó los estados de los grandes hombres de esta vía.

Después le entregó el manto y el bastón. El manto es la prenda de lana que viste el derviche. El bastón es el palo del que viaja. Cuando un jeque entrega estas cosas, significa que confía de verdad en la persona que tiene delante. Por último le enseñó el esma.

Para leer cada día

Al entregarle el esma, el jeque Alaeddin dijo:

Dijo: Oh hijo de Harun, vete ya, y mantente en lo que la Verdad te ha ordenado. Pero que este esma sea tu wird cada día, y persevera en él. Que aumenten también tu zevk y tu şevk, si Dios quiere.

Aquí importan dos palabras. Un wird es un dhikr que se lee con regularidad cada día. Müdavemet significa continuar sin dejarlo. El jeque no le pidió que leyera este esma una vez. Le pidió que lo leyera cada día y que no lo abandonara nunca. La última frase es una oración: zevk es conocer una verdad al saborearla, y şevk es el anhelo de Dios.

El texto del esma

Tal como se recita:

Fa’lem ennehû lâ ilahe illallah, fa’lem ennehu la ilahe illallah, fa’lem ennehu la ilahe illallah, bi-adedi ilmillahi ve bi-fazli rahmetillahi, Sübhanallahi ve’l-hamdü lillahi ve la ilahe illallahu vallahu ekber ve la-havle ve la-kuvvete illa billahi’l-aliyyi’l-azim. Sübhane’l-lezi la-yecûru ve hüve’l-meliku’l-cebbâru, Sübhane’l-mu’tî li-men yeşa’u, Sübhane’l-lezi leyse ke-mislihi şeyun. Sübhane men tüsebbihu lehu’l-hevamu fi-emâkinihâ, Sübhane men tüsebbihu lehu’l-en’âmu fi-sehâriha. Sübhane men tüsebbihu lehu’l-vuhuşu fi-revâsihâ. Sübhane’l-meliki’l-Cebbâr. Sübhanehu hüvallahu’l-Vâhidu’l-kahhâr. Sübhane mucîbi’s-sâ’ilin. Sübhane kâsimü’l-cebâbireti. Sübhane’l-kâdiri alâ külli şeyin. Sübhane’l-hallâkı’l-alim. Sübhane’l-fettâhı’l-azîm. Sübhane’l-cevâdi’l-kerim. Sübhane’r-reşâdi’l-hâdi, Allâmu’l-guyub. Sübhane’l-lezi halaka’s-semâvati fe-rafeahâ. Sübhane’l-lezi yutli’u’l-kevâkibe fe-ezheraha. Sübhane’l-lezi enşeeha fe-ersâha. Sübhane’l-Celili’l-Kerim. Sübhane âlimü’l-gaybi fela yuzhiru alâ gaybihi ehaden. Sübhane’l-hallâkı’l-alim. Sübhane’r-rezzâki’l-hakim. Sübhane’l-musavviri fi’l-erhami ma-yeşau, Sübhane’l-azîme’l-lezi leyse şeyün azeme minhu. Sübhane’l-kaviyyi’l-lezi leyse şeyün akva minhu. Sübhane’l-kadiri’l-lezi leyse şeyün akdera minhu. Sübhane’l-lezi bi-yedihi havassu’l-halkı. Sübhaneke seyyidi ma azamehu şa’nüke. Sübhaneke seyyidi ma a’lâ divâneke. Sübhaneke seyyidi ma akdereke alâ halkıke. Sübhaneke’l-erzâku tekeffele bi-lutfihi ve keremihi. Sübhane men yerzuku keyfe yeşau. Sübhanehü men yüridü ve la yüradü ve hüve manzaru’l-a’lâ. Sübhane men yesme’u hafakâni’t-tuyûri fi-emakinihâ. Sübhane men tüsebbihu lehu’t-tuyûri fi-efkârihâ. Sübhane men yüsebbihu lehu’l-halku ecmaine, erzeke’t-tuyûre ya erhame’r-rahimin. Sübhane’r-rezzâki’l-azîm. Sübhane’l-kerîmi ekrem. Sübhane’l-hâliki’l-cenneti ve naimuhâ, la-havle ve la-kuvvete illa billahi’l-aliyyi’l-azim.

Su significado, tal como lo da el libro:

Sabe y aprende que no hay dios sino Dios. Sabe y aprende que no hay dios sino Dios. Sabe y aprende que no hay dios sino Dios. Tanto como el saber de Dios, tanto como la misericordia de Dios: gloria a Dios, alabanza a Dios, no hay dios sino Dios, Dios es el más grande. No hay fuerza ni poder sino por el auxilio de Dios, el Alto, el Grande. Gloria a Dios, que no comete injusticia, el Soberano, el Dominador. Gloria a Dios, que da a quien quiere. Gloria a Dios, que no tiene semejante ni igual. Gloria a Dios, a quien glorifican las criaturas de la tierra desde sus lugares. Gloria a Dios, a quien glorifican los ganados desde sus pechos. Gloria a Dios, a quien glorifican los animales salvajes desde los altos montes. Gloria a Dios, el Soberano, el Dominador. Gloria a Él, Dios, el Único, el Invencible. Gloria a Dios, que da a los que piden. Gloria a Dios, que derriba a los tiranos. Gloria a Dios, que tiene poder sobre todas las cosas. Gloria a Dios, el Sapiente, el Creador. Gloria a Dios, el Excelso, que libra de la angustia. Gloria a Dios, el Generoso, el Noble. Gloria a Dios, que conoce lo oculto, el Guía, el que lleva por el buen camino. Gloria a Dios, que creó los cielos y los elevó, y enseñó a los planetas sus estaciones. Gloria a Dios, que construyó las órbitas de esos planetas. Gloria a Dios, el Majestuoso, el Noble. Gloria a Dios, que conoce lo oculto y no descubre su oculto a nadie. Gloria a Dios, el Creador, el Sapiente. Gloria a Dios, el Proveedor, el Sabio. Gloria a Dios, que forma en los vientres lo que quiere y como quiere. Gloria a Dios, mayor que el cual no hay nadie. Gloria a Dios, más fuerte que el cual no hay nadie. Gloria a Dios, más poderoso que el cual no hay nadie. Gloria a Dios, en cuya mano está el conocimiento de todas las criaturas. Qué excelsa es tu gloria, Dios mío; te declaro libre de todo defecto. Qué alta y excelsa es tu corte, Señor mío; te declaro libre de todo defecto. Qué poderoso eres sobre lo que has creado, Señor mío; te declaro libre de todo defecto. Dios mío, que por su gracia y su generosidad responde de todo sustento, te declaro libre de todo defecto. Gloria a Dios, que provee como quiere. Gloria a Dios, que llega a todas partes y a quien nadie alcanza, el Altísimo. Gloria a Dios, que oye el latido del corazón de los pájaros. Gloria a Dios, a quien los pájaros glorifican con su confianza. Gloria a Dios, a quien glorifican todas las criaturas. Él es el más misericordioso de los misericordiosos. Gloria a Dios, el Proveedor, el Poderoso. Gloria a Dios, el Noble. Gloria a Dios, que creó el jardín y la felicidad que hay en él. No hay fuerza ni poder sino por el auxilio de Dios, el Alto, el Grande.

La primera frase del texto está tomada de la aleya 19 de la sura Muhammad. El resto es tasbih, que significa declarar que Dios está muy por encima de toda carencia. El Corán dice que todas las cosas glorifican a Dios: “No hay nada que no lo glorifique con su alabanza, pero vosotros no comprendéis su glorificación” (sura al-Isra 17:44). Los bellos nombres que aparecen en el texto están colocados dentro de esta glorificación.

La comida lícita

Cuando terminó el esma, el jeque Alaeddin dijo:

Oh hijo de Harun, si una persona corriente lee estos nombres con comida lícita, se convierte en uno de los elegidos. Quien de entre los elegidos los lee y persevera se convierte en elegido de los elegidos. Y quien es de los elegidos de los elegidos y los lee y persevera, todo deseo suyo se hace real ante la Verdad, si Dios quiere.

La condición que encabeza la frase pide atención: la comida lícita. Es decir, que el sustento de una persona y la comida que hay en su mesa sean lícitos.

Es una de las cosas en las que más insisten los libros sufíes. Importa cómo se gana el pan. El dinero que viene de la usura, una venta hecha con engaño, el salario recortado a un trabajador, el socio a quien se le ha comido su parte. Todo esto entra en el kul hakki, el derecho de otra persona. Tomar lo que pertenece a otro no se cierra solo con el arrepentimiento; hay que devolverlo a su dueño.

Hay un dicho conocido del Profeta sobre esto. Dice que Dios es puro y solo acepta lo puro. Luego describe a un hombre que ha hecho un camino largo, despeinado y polvoriento. El hombre levanta las manos al cielo y reza. Pero lo que come es ilícito, lo que bebe es ilícito, lo que viste es ilícito. “¿Cómo, entonces, habría de ser atendido?”, dice (Muslim, Libro del Zakat).

La despedida

Después de recibir el esma, Seyyid Harun pidió permiso para ponerse en camino. El jeque Alaeddin hizo preparar provisiones para el viaje. Luego caminó con ellos tres jornadas.

Según el libro, el jeque comprendió allí el secreto de la nube que guiaba a Seyyid Harun, y llamándolo “Seyyid Harun Sultan” le dijo: “la Verdad la ha hecho tu guía”. Le pidió permiso para volver. Se abrazaron, se despidieron, y el jeque regresó.

Seyyid Harun, en las palabras del propio libro, “se refugió en la Verdad y puso su confianza en Dios”, y siguió adelante. De Bagdad llegó a Konya, y de allí al pie del Küpe Dağı. Ese era el lugar que la voz había descrito. En 1305 fundó una ciudad nueva en la tierra vacía al este de aquel monte. Hoy es Seydişehir. Fundó también una madrasa. Murió allí en 1320.

Fuentes

  • Abdulkerim b. Jeque Musa, Makalat-i Seyyid Harun, manuscrito de Manisa, fols. 6a-7b (1554)
  • M. E. Şen, B. Şahin, A. Bektaş, Vefatının 700. Yılında Seyyid Harun Veli ve Makâlât-ı Seyyid Harun Veli (Seydişehir Belediyesi Yayınları, 2021)
  • Cemal Kurnaz (ed.), Abdülkerîm b. Şeyh Mûsâ: Makâlât-ı Seyyid Hârûn (Türk Tarih Kurumu, 1991)
  • Mehmet Emin Şen, “Bir Şehir Kurucusu Olarak Seyyid Harun Veli”, SDÜ Sosyal Bilimler Dergisi, n.º 55 (2022)
  • Haşim Şahin, “Seyyid Hârûn”, TDV İslâm Ansiklopedisi (2009)

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Raşit Akgül. “El esma que el jeque Alaeddin enseñó a Seyyid Harun Veli en Bagdad.” sufiphilosophy.org, 12 de septiembre de 2026 . https://sufiphilosophy.org/es/sabiduria-diaria/los-nombres-ensenados-en-bagdad

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