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Maestros

Bayazid Bistami: el sultán de los conocedores de Dios

Por Raşit Akgül 1 de abril de 2026 5 min de lectura

Abu Yazid Tayfur ibn Isa al-Bistami (c. 804-874), conocido como Bayazid, es una de las figuras más extraordinarias y enigmáticas del sufismo. Apodado “el Sultán de los Conocedores” (Sultan al-Arifin), fue el representante más audaz de la escuela de la “embriaguez” mística (sukr), y sus expresiones extáticas (shathiyyat) siguen desafiando la comprensión ordinaria después de más de un milenio.

Bistam: una vida oculta

Bayazid nació y vivió casi toda su vida en Bistam (actual Bastam), una pequeña ciudad en el norte de Persia, en la provincia del Jorasán. A diferencia de los maestros que enseñaron en las grandes capitales del mundo islámico, Bayazid permaneció en su ciudad natal, lejos de los centros de poder y de las grandes escuelas. No dejó escritos propios. Todo lo que sabemos de sus enseñanzas proviene de las palabras transmitidas por sus discípulos y recogidas en las antologías sufíes posteriores.

Se dice que su abuelo era zoroastriano, lo que sitúa a Bayazid, como a Hallaj, en el contexto de una Persia donde el Islam convivía con tradiciones más antiguas. Su formación en las ciencias islámicas fue sólida: estudió jurisprudencia hanafí y conocía bien el Corán y el hadiz. Pero lo que lo distinguió de todos sus contemporáneos fue la radicalidad de su experiencia interior.

Las expresiones extáticas

Las shathiyyat (expresiones extáticas, literalmente “desbordamientos”) de Bayazid constituyen algunos de los textos más impactantes de toda la literatura mística. Son frases pronunciadas en estados de arrobamiento en los que la consciencia ordinaria del ego se ha disuelto y “habla” una realidad que trasciende al individuo.

La más célebre es su exclamación: Subhani, ma a’zhama sha’ni (“Gloria a mí, cuán grande es mi majestad”). En la teología islámica, la expresión Subhan Allah (“Gloria a Dios”) está reservada exclusivamente a Dios. Que un ser humano la aplique a sí mismo es, en apariencia, la mayor de las blasfemias. Sin embargo, la tradición sufí ha interpretado esta frase como un testimonio de fana: no es Bayazid quien habla, sino la Verdad divina a través de un recipiente humano vacío de sí mismo.

Otra de sus expresiones famosas es el relato de su ascensión mística (mi’ray), en el que describe haber atravesado los cielos hasta llegar ante el Trono divino y descubrir que no había nadie allí excepto él mismo, no en el sentido de que él fuera Dios, sino de que la separación entre sujeto y objeto se había disuelto en la experiencia del tawhid (unicidad divina).

“Salí de Bayazid como la serpiente sale de su piel. Miré y vi que el amante, el amado y el amor eran uno solo.”

Sobriedad y embriaguez: el gran debate

La tensión entre Bayazid y al-Junayd define una de las polaridades fundamentales del sufismo. Junayd representaba la sobriedad: la integración de la experiencia mística en la vida ordinaria, el cumplimiento escrupuloso de la ley, la discreción. Bayazid representaba la embriaguez: la experiencia mística en su forma más cruda y desbordante, sin filtros ni prudencia social.

Junayd reconocía la autenticidad de la experiencia de Bayazid, pero la consideraba incompleta. Para Junayd, la verdadera meta no era perderse en Dios, sino regresar de la experiencia transformado, capaz de vivir en el mundo con plena funcionalidad. Bayazid, por su parte, parecía sugerir que la experiencia misma era el mensaje y que intentar domesticarla era traicionar su naturaleza.

Este debate nunca se ha resuelto, y probablemente no deba resolverse. Ambos polos son necesarios. Sin la embriaguez de Bayazid, el sufismo carecería de fuego. Sin la sobriedad de Junayd, carecería de forma.

La purificación radical del ego

Detrás de las expresiones espectaculares de Bayazid hay una enseñanza muy concreta sobre la purificación del ego (nafs). Bayazid era famoso por la severidad de su ascetismo. Se dice que ayunaba durante largos períodos, que realizaba vigilias nocturnas extremas y que sometía su ego a pruebas constantes.

Pero su ascetismo no era un fin en sí mismo. Era un medio para alcanzar la transparencia total del alma. Bayazid enseñaba que el mayor obstáculo en el camino espiritual es el ego mismo, incluido el “ego espiritual” que se enorgullece de su propia piedad. En una anécdota reveladora, se cuenta que Bayazid dijo: “Durante treinta años busqué a Dios y descubrí que era yo el buscado.” Esta inversión de la perspectiva habitual es la esencia de su enseñanza: no es el ser humano quien busca a Dios, sino Dios quien busca al ser humano. La tarea del buscador es simplemente dejar de obstaculizar el encuentro.

“Lo que creía que era el recuerdo de Dios resultó ser el recuerdo de Dios de mí.”

Bayazid y la tradición posterior

La influencia de Bayazid en el sufismo posterior fue enorme. Hallaj, un siglo después, llevó la vía de la embriaguez a su conclusión lógica y trágica. Rumi lo citó con frecuencia en el Masnavi como ejemplo de la experiencia mística en su forma más intensa. Ibn Arabi lo incluyó entre los grandes santos y analizó sus expresiones extáticas en el marco de su metafísica.

En Anatolia, la tradición de Bayazid fue especialmente venerada. Su tumba en Bastam sigue siendo un lugar de peregrinación, y su nombre se asocia con la vertiente más apasionada y radical del amor divino.

Bayazid murió en Bistam hacia el año 874. Se cuenta que sus últimas palabras fueron una invocación del nombre divino. Su vida entera fue, en cierto sentido, una sola exclamación prolongada de asombro ante la majestad de lo Real.

Fuentes

  • Al-Sulami, Tabaqat al-Sufiyya (c. 1021)
  • Al-Qushayri, al-Risala al-Qushayriyya (c. 1046)
  • Fariduddin Attar, Tadhkirat al-Awliya (c. 1220)
  • Al-Sahlayi, al-Nur min Kalimat Abi Tayfur (c. siglo XI)
  • Carl W. Ernst, Words of Ecstasy in Sufism (1985)
  • R. C. Zaehner, Hindu and Muslim Mysticism (1960)

Etiquetas

bayazid éxtasis shathiyyat conocimiento divino

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Raşit Akgül. “Bayazid Bistami: el sultán de los conocedores de Dios.” sufiphilosophy.org, 1 de abril de 2026. https://sufiphilosophy.org/es/maestros/bayazid-bistami.html